La historia del Hombre Pez de Liérganes es una de esas leyendas que todo cántabro conoce desde niño, pero que aún hoy sigue revelando detalles sorprendentes. Héctor Campo, de Tour Santander, ha vuelto a ponerla sobre la mesa en La Ventana de Cantabria, desmontando mitos y profundizando en los elementos reales que podrían haber dado origen a un relato que, siglos después, continúa fascinando. Y es que, si Marvel presume de Namor y DC de Aquaman, Cantabria tiene desde el siglo XVII a su propio héroe acuático: Francisco de la Vega.
Para encontrar el origen de esta historia hay que viajar a mediados del siglo XVII, al precioso pueblo de Liérganes, en pleno valle del Miera. Allí vivía Francisco, un joven pelirrojo —algo ya poco habitual para la época— con un cuerpo encorvado, carácter reservado y una afición desmedida por el agua. Pasaba horas y horas en el río: nadando, buceando, pescando; su hábitat natural parecía ser ese. Para añadir más misterio, muchos vecinos contaban que tenía en la piel unas extrañas manchas similares a escamas. Con semejante retrato, el apodo de “hombre pez” casi parecía inevitable.