Una tragedia ferroviaria ha sacudido este domingo el municipio cordobés de Adamuz, donde dos trenes de alta velocidad descarrilaron y colisionaron frontalmente, causando al menos 40 fallecidos y 122 heridos. Según el Servicio Andaluz de Salud, 43 personas permanecen hospitalizadas, doce de ellas en UCI, mientras otras 79 han recibido el alta. Además, un hospital de campaña atendió a 170 heridos leves. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha advertido de que el número de víctimas podría aumentar debido al estado de uno de los vagones, reducido a un “amasijo de hierro”, lo que dificulta las labores de rescate.
El accidente ocurrió a las 19:45 horas, cuando un tren Iryo Málaga–Madrid, con 317 pasajeros, descarriló en sus tres últimos vagones a la entrada de Adamuz e invadió la vía contigua. En ese momento circulaba en sentido contrario un tren Alvia de Renfe, procedente de Madrid y con unas 200 personas a bordo. La colisión provocó el descarrilamiento total del Alvia y la caída de sus dos primeros vagones por un terraplén de cuatro metros, donde se concentraron la mayoría de las víctimas mortales. Entre los fallecidos se encuentra el maquinista del tren de Renfe.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el siniestro de “extraño”, al producirse en un tramo recto de vía renovado en mayo de 2025, con una inversión de 700 millones de euros. Ha pedido cautela ante la rotura detectada en la vía, aún sin aclarar si fue causa o consecuencia del accidente. En la misma línea, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, descarta un fallo humano, subrayando que los sistemas ferroviarios corrigen errores del maquinista. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios confirma que el descarrilamiento del Iryo originó la invasión de la vía paralela y la posterior colisión. Desde la compañía, su presidente Carlos Bertomeu asegura que el tren había superado todas las revisiones técnicas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cancelado su agenda y ha decretado tres días de luto nacional, garantizando transparencia total y apoyo a las víctimas “durante todo el tiempo necesario”. El impacto fue descrito por pasajeros como “un terremoto”, con vagones volcados y evacuaciones a través de ventanas rotas. La alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanece suspendida, Renfe ha activado cambios y devoluciones gratuitas, y Adif ha habilitado el teléfono 900 10 10 20 para afectados. Una tragedia que ya figura entre los accidentes ferroviarios más graves de la historia reciente de España, mientras continúan las identificaciones y el análisis técnico de lo ocurrido.
Edición · Jorge Quiroga
Realización · Alfredo Hidalgo
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