Hoy quiero hablar desde la perspectiva de quien recluta, selecciona y analiza perfiles. Un reclutador vive entre currículums. Los ve pasar, los clasifica, y en cada uno busca una historia que encaje con una necesidad. Pero cada día se hace más difícil leer esas historias con claridad. Porque hay tantos formatos, estilos y adornos, que la información importante se pierde entre el artificio.
Y aquí entra en juego el valor del currículum Europass. Un formato muchas veces menospreciado por su aspecto sencillo, pero precisamente por eso, enormemente eficaz. El Europass no pretende ser bonito. Pretende ser legible, uniforme, y justo. Y, para quien selecciona, eso es un regalo.